BRUJAS
sueño de una noche de invierno
POR LORETT RODRÍGUEZ El cuento de la bella durmiente podría haberse inspirado perfectamente en la historia de la ciudad de Brujas: Una bella, joven, y rica princesa del siglo XVI, que por unas extrañas circunstancias (en este caso, la pérdida del acceso directo al mar), cae en un profundo sueño de siglos. Rodeada de fuertes murallas, misteriosos canales, y altos campanarios, por los que trepan rosales silvestres, pasan infinitos inviernos, hasta que a principios del siglo XX, un rey descubre un libro que cuenta su historia. Decide ir en su busca, la encuentra, la besa, y le devuelve la vida a través de un largo canal hasta el mar. La ciudad, actualmente capital de Flandes occidental, ha conservado intacta toda su arquitectura original, los canales, por donde en verano transitan las barcas, y el esplendor de la metrópolis que fue en su tiempo. Declarada patrimonio de la humanidad en el año 2000, por ser una de las pocas ciudades enteramente medievales en su conjunto, ha sobrevivido al tiempo, a las guerras, a los bombardeos, y a la estupidez humana. En su centro, se encuentran la preciosa plaza del mercado (Markt) y los edificios que la componen, el ayuntamiento, con su impresionante fachada, en una plazoleta contigua (Burg), y a través del callejón del burro ciego, la plaza del Hidenvettersplein, uno de los rincones mas bonitos de la ciudad. Los fines de semana tiene lugar aquí un pequeño rastro. Algo mas hacia el sur, el paisaje urbano se sacraliza con magníficos edificios góticos como son, la poco transitada catedral de San Salvador (St. Salvators-kathedraal), con sus espléndidas vidrieras y su rotunda torre, y el interesante hospital de San Juan, convertido hoy en el Museo de Memling. Cruzada por diversos canales, se merece sin duda el calificativo de “la Venecia del norte”, en definitiva, un lugar perfecto para una escapada romántica. A pesar de ser eminentemente turística, la ciudad tiene suficientes rincones tranquilos (especialmente al noreste), donde no resulta difícil imaginarse a los ricos comerciantes italianos, navarros, o flamencos del medioevo, apalabrando sus negocios, a los caballeros cruzados, aprovisionándose para sus largos y absurdos viajes, o al pintor Van Eyck, sentado en alguna taberna, disfrutando de una buena cerveza, mientras calculaba lo que iba a cobrarle al banquero Arnolfini por el retrato con su esposa. La cerveza es, de hecho, la bebida nacional, con mas de 800 tipos de variedades (con sus respectivas copas), y una graduación algo mas alta que lo habitual. Así es que, ¡atención!, no te costará encontrar locales donde probar unas cuantas de entre las diez subcategorías que existen (monacales, con frutas, blancas, rubias, morenas, etc.), y al menos una de las veces, tendrás que acompañarla de mejillones con papas fritas, el plato belga por excelencia. Un sitio divertido es el bar-restaurante Cafedraal, cerca de la catedral (la barra es todo un homenaje a nuestro país). A los belgas les encanta comer bien, y esto puedes comprobarlo personalmente en Den Gouden Karpel (La carpa dorada), un restaurante de fresquísimos pescados y mariscos (con pescadería propia en el interesante mercado del pescado, que entre semana, abre todas las mañanas), y en la panadería- cafetería Le pain quotidien, (El pan de cada día), donde sirven unos riquísimos desayunos y tentempiés de origen ecológico, en una larga e interminable mesa de roble. Para comer, generalmente basta con pedir un solo plato, que suele ser muy completo y abundante, y si acaso, finalizar la comida con un rico postre. Tu estómago y tu bolsillo te lo agradecerán. Sin embargo, si lo tuyo son las estrellas Michelín y las tarjetas de crédito, reserva en De Karmeliet, el restaurante mas laureado de todo el país. Pero si por algo son conocidos los belgas en todo el mundo (aparte de por Tintin), es sin duda por sus exquisitos chocolates, que venden en pomposas bombonerías, esparcidas por toda la ciudad: elegantes, innovativas o tradicionales, con trufas con sabores a licor, a naranja, a pimienta o a curry, y por si te quedan ganas, un museo del cacao para terminar de empacharte el resto de los sentidos. En las calles principales existen además todo tipo de tiendas, zapaterías, boutiques, anticuarios, tiendas de diseño, franquicias, etc., donde con toda tranquilidad, puedes efectuar de una pasada todas esas engorrosas compras navideñas, que tengas por delante. Todo puede hacerse cómodamente a pie, y si coincides con el mercado navideño, (última semana de noviembre hasta enero), puedes sentirse definitivamente un personaje mas, dentro de un cuadro de Brueguel, entre el panadero que aviva el fuego del horno, el niño que molesta al señor que duerme, o el borrachín que intenta levantarle las faldas a la tabernera. En esta época del año Brujas (www.winterinbrugge.be ), ofrece a sus visitantes diversos conciertos y eventos culturales, un festival de esculturas de hielo, y para los que viajan en fin de semana, ofertas especiales en los alojamientos. Despertarse oyendo el trotar de los coches de caballo, sobre los adoquines de las calles, y los carillones de las torres mas altas de la ciudad, es sin duda una encantadora experiencia, y aunque la meteorología en Brujas sea impredecible, un rinconcito con una chimenea encendida, y una buena cerveza, arreglan casi todo. Excursiones: A media hora, en tren, tienes la ciudad de Gante, con su famosísimo y misterioso retablo del Cordero Místico, y a solamente una hora, Bruselas y Amberes, dos interesantísimas ciudades, que por si solas merecen una escapada de varios días. transportes públicos Para moverse por Brujas, no vas a necesitar mas que tus propios pies, todo está cerca, y cualquier ruta que escojas se convierte en un maravilloso paseo. Si lo prefieres, también puedes alquilarte alguna bicicleta. Para una primera impresión, puedes subirte en una de las barcas (si el tiempo lo permite), y hacer un tour por los diferentes canales. Es bonito y no es demasiado caro. Si quieres darte el capricho de un paseo en coche de caballos (lo que sale “saladito”), te recomiendo hacerlo nada mas llegar. La ruta transcurre por los lugares mas conocidos, que pasado unos días ya conocerás. Desde la estación de trenes de Brujas puedes llegar a tu hotel, caminando, en autobús (cualquiera en el que ponga centrum), o si tienes mucho equipaje, en taxi (el trayecto puede costarte entre 7,00€ y 10,00€). dormir ![]()
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